Necesitamos:
-huevos
-mantequilla (yo uso margarina)
-azúcar
-harina con levadura (puedes medir la levadura correspondiente a esta cantidad de harina según indique el paquete del fabricante de levadura o puedes usar harina de la que ya lleva levadura, como la de la marca “Bizcochona” que puedes encontrar en muchos comercios)
-harina para repostería sin levadura (la harina normal de toda la vida).
Las cantidades puedes verlas en la página “ingredientes por huevos” y dependerán del tamaño del molde que vayas a utilizar.
Todos los ingredientes deben de estar a TEMPERATURA AMBIENTE. Eso significa que tienes que sacar con tiempo los huevos y la mantequilla de la nevera. Tenlos ya todos pesados y a mano, la preparación será mucho más rápida. Pon los dos tipos de harina en el mismo bol y mézclalos bien con una cuchara. Puedes tamizarla y tenerla tamizada o ir tamizándola directamente sobre la masa, yo prefiero lo segundo.
Encamisa el molde que vayas a usar (engrásalo y enharínalo) y precalienta el horno a 170 ºC.
Mezcla el azúcar con la mantequilla hasta que haya aumentado de volumen y parezca esponjoso (también aclara un poco su color).
Agrega los huevos uno a uno (no eches el siguiente hasta que el anterior no esté completamente integrado).
Añade la harina a la masa, tamizándola antes de echarla (con un tamizador o con un colador). Ve moviendo con las varillas de vez en cuando.
Si vas a echar algún aroma, hazlo ahora. También puedes reservar parte de la harina si lo que vas a añadir es muy líquido, para terminar siempre con harina.
Remueve bien con las varillas para que los aromatizantes queden bien repartidos.
Con la ayuda de una cuchara, ve echando la masa en el molde encamisado. Repártela bien y, si puedes, ayúdate del dorso de la cuchara para formar una pequeña depresión en el centro.
Mete el molde en el horno precalentado. El tiempo de horneado dependerá del tamaño de la masa y la forma del molde. Cuando ya haya subido y veas que está más o menos firme, pínchalo con un palillo, una brocheta de madera o un tester para pasteles. Si sale limpio de masa, el bizcocho está horneado. Si no, déjalo un poco más y repite la operación dentro de unos minutos hasta que salga limpio de masa.
Saca el bizcocho del horno y deja que se enfríe en el molde antes de desmoldarlo para que no se rompa.
Decóralo a tu gusto. Es recomendable dejar que se enfríe por completo antes de partirlo o tornearlo.
Si quieres, puedes congelarlo, aguanta perfectamente la congelación. Es más, a veces es más fácil tornear el bizcocho cuando aún está congelado. Con que lo saques del congelador un día antes de decorarlo, es suficiente.
