MSC paso a paso

Lo prometido es deuda. Es un poco de perogrullo porque la mayoría de vosotras sabe hacer postres elaboradísimos y tartas mucho más complicadas que ésta. Este paso a paso está dedicado sobre todo a aquellos que nunca se han atrevido a hacer un bizcocho. Vamos a hacer uno pequeñito, de sólo dos huevos.

Necesitamos:

2 huevos
100 g de mantequilla (yo uso margarina)
100 g de azúcar
100 g de harina con levadura (puedes medir la levadura correspondiente a esta cantidad de harina según indique el paquete del fabricante de levadura o puedes usar harina de la que ya lleva levadura, como la de la marca “Bizcochona” que puedes encontrar en muchos comercios)
50 g de harina para repostería sin levadura (la harina normal de toda la vida).

Todos los ingredientes deben de estar a TEMPERATURA AMBIENTE. Eso significa que tienes que sacar con tiempo los huevos y la manequilla de la nevera.

Para medir todo esto utilizo una báscula que compré el IKEA, que tiene precisión de 1 gramo y que también puede medir en onzas y libras (lo cual es una gozada cuando estás utilizando recetas anglosajonas).

Para no ensuciar muchos cacharros, en el bol en el que voy a hacer la masa peso primero la mantequilla. Primero habrá que poner el bol en la báscula y tararla para que marque cero y luego pesamos la mantequilla (hemos dicho que para 2 huevos, serían 100 g):

En el mismo cacharro echamos ahora el azúcar. La báscula nos está marcando 100 g de mantequilla y como necesitamos 100 g de azúcar, echamos azúcar hasta que la báscula nos marque 200 g.

Apartamos el bol con la mantequilla y el azúcar y cogemos otro bol en el que vamos a pesar la harina. Taramos la báscula con él encima y, cuando ya esté a cero, echamos en el bol harina con levadura hasta los 100 g que necesitamos.

Y luego echamos la harina normal. Como necesitamos 50 g y ya teníamos los 100 g de la harina con levadura, añadimos harina normal hasta que la báscula marque 150 g:

Puede que os resulte más fácil ir tarando la báscula a cada paso, así no nos hacemos líos con los pesos de cada cosa pero yo suelo hacerlo así.

Bien, pues junto con los dos huevos que necesitamos, ya tenemos todos los ingredientes pesados y preparados:

Es el momento, si no lo has hecho ya, de encender el horno para que se vaya calentado. Este bizcocho se hornea a 170ºC.

Lo primero que hago es mezclar un poco el azúcar con la mantequilla sirviéndome del dorso de una cuchara sopera.

Hasta que el azúcar se haya incorporado por completo:

Momento en el que resulta mucho más fácil utilizar las varillas y darle a la mezcla hasta que se ponga suave y esponjosa. Parece que incluso aumenta de tamaño:

Es el momento de ir echando los huevos. Los vamos añadiendo directamente a la masa, uno a uno. Echamos el primero:

Le damos a las varillas hasta que esté completamente incorporado,

echamos el segundo

y lo incorporamos bien con las varillas.

En este punto, a veces la masa puede presentar un aspecto como de estar “cortada”. No os preocupéis, es normal y se arreglará al incorporar la harina, que es lo que nos queda por hacer.

Removemos bien la harina del cuenco para que la levadura se reparta.

y una vez hecho esto, podemos ir incorporando la harina a la masa. Es mejor tamizarla. Podemos utilizar un tamizador o simplemente un colador de cocina. Vamos echando harina tamizada a la masa y la vamos incorporando con las varillas y así hasta terminar con toda la harina. Tendremos una masa muy densa, como ésta:

que podremos utilizar tal cual o darle algún sabor antes de meterla en el horno. Puedes simplemente ponerle un poco de canela en polvo a la harina antes de incorporarla a la masa, o añadir un poco de azúcar vainillado al azúcar normal para darle un toque suave a vainilla. De otros sabores hablaremos más adelante.

Vamos al horno. Hemos hecho una cantidad pequeña pero podrías haber hecho el doble (4 huevos, 200 g de mantequilla, 200 g de azúcar, 200 g de harina con levadura y 100 g de harina normal) para un molde normal de unos 18 cm de diámetro. Tendrás que adaptar las cantidades al tamaño de tu molde, es algo que irás viendo con la práctica. Incluso puedes prescindir del molde, esta masa de 2 huevos yo la he horneado utilizando unas latas… http://lacocinadealmaerrante.multiforos.es/viewtopic.php?p=19596#19596

Sea como sea, unta el molde de mantequilla por dentro. Cuando lo tengas, echa en él una o dos cucharadas de harina y ve repartiendo la harina moviendo el molde y dándole golpecitos para que ésta se vaya pegando ligeramente a la mantequilla por toda la superficie del molde. Esto ayuda a que luego se despegue mejor el bizcocho una vez hecho. Eso sí, resiste la tentación de meter la mano para repartir la harina porque se hace un engrudo, simplemente ve moviendo el molde para que se reparta. Pon el molde boca abajo y dale unos golpecitos para quitar el exceso de harina. Es mejor hacer todo este proceso sobre la pila, porque siempre se escapa algo de harina. A esta operación se le llama “encamisar el molde”.

Ya puedes echar la masa en el molde encamisado. Ten cuidado de que no llegue al borde porque en el horno sube y podría salirse y organizarte una buena carbonera aparte de llenarte la casa de humo… Este bizcocho tiende a criar “joroba” así que, si puedes, aparte de menear el molde para que la masa se reparta bien, usa el dorso de una cuchara para crear un poco de hueco en el centro.

Ahora mete tu bizcocho al horno que tenías precalentado a 170ºC. El tiempo de cocción dependerá del tiempo que el horno lleve encendido y también del tamaño del bizcocho. No es lo mismo hornear un bizcocho de 6 huevos que unas magdalenas. En cualquier caso, PROCURA NO ABRIR EL HORNO al principio, al menos durante los 20 primeros minutos o la primera media hora. Este bizcocho es bastante lento de cocción y, dependiendo del tamaño, puede tardar entre 40 y 50 minutos en cocerse. Una vez haya subido y haya pasado al menos media hora (salvo que se trate de muffins o magdalenas, que tardan menos), o 40 minutos y tú veas que más o menos está firme, abre la puerta del horno y pincha el bizcocho con un palo de brocheta o un tester: si sale limpio de masa, es que ya está hecho y si no, déjalo un poco más. Normalmente la joroba es lo que está más crudo. Si la joroba está hecha, el resto también.

Cuando consideres que ya está horneado, saca el bizcocho del horno y deja que se enfríe en el molde. Si lo desmoldas demasiado pronto, se te romperá. No lo rellenes ni lo esculpas hasta que no esté frío del todo. Es mejor incluso dejar pasar un día entero para que se asiente. Lo puedes tapar con plástico de cocina o con papel de aluminio para dejarlo protejidito.

Estos bizcochos aguantan mucho tiempo fuera de la nevera si están bien envueltos en plástico de cocina. Aunque siempre depende de la humedad del sitio en el que vivas y de la temperatura. Pero lo mejor de todo es que SE PUEDEN CONGELAR estupendamente. Así los puedes hacer con mucha antelación y, con sacarlos el día de antes de decorarlos, están casi tan frescos como el primer día. Es más, a veces resulta muy últil haberlos congelado porque mientras están congelados es mucho más fácil darles forma y tornearles.

Espero que todo este rollo le haya sido de utilidad a alguien y que, los que tenían miedo de la repostería, lo pierdan y se animen a probar.